“Un corazón duro transformado por el poder de Dios”
Carlos Horna era parte de la Policía Nacional del Perú, un efectivo constantemente halagado por sus colegas y superiores; no obstante, ocultaba una gran tristeza y frustración.
Los constantes elogios elevaron su ego. Sin embargo, siempre venía a su mente la infelicidad que se vivía en su hogar, situación emocional heredada por el comportamiento de su padre. “Para mí nunca existió Dios, todo se trataba de un ideal”, refirió el ahora pastor.
Vivir con esa tristeza para él no fue fácil. Al recorrer las calles el mal recuerdo lo hacía derramar lágrimas irremediablemente; teniendo que disimular su tristeza para evitar la burla de sus amigos y familiares.
Al llegar a casa presentaba siempre una conducta insoportable, su esposa no toleraba esta actitud, convirtiendo su hogar en un tormento habitual, lleno de violencia y desolación. Inclusive, Carlos solía cargar armas para poder sentirse con más autoridad sobre quienes lo rodeaban.
Dios se hizo presente en medio del dolor
Pero una enfermedad en su esposa cambió su vida. En el Hospital de la Policía le detectaron dos tumores en el cerebro que le imposibilitarían volver a llevar una vida normal. “Nunca olvidaré que el doctor dijo que ella (su esposa) iba a quedar postrada para el resto de su vida”, relató.
Carlos empezó a buscar una cura para su ella. Un día con su conyugue postrada, buscó un canal para distraerla y se encontró con Bethel Televisión, donde el reverendo Rodolfo Gonzales decía: “Jesús puede sanarte”.
Al escuchar esas palabras, Carlos creyó que su pareja podría sanarse, aunque seguía dudando de la existencia de Dios.
Es así, que al ver el estado de su esposa se conmovió, decidiendo llevarla al templo central del Movimiento Misionero Mundial. Carlos solo quería que ella sane, desconociendo lo que Dios tenía preparado para él.
Portando un puñal y un arma de fuego, Carlos llegó al templo con la única intención de que oren por su esposa. Al llegar el llamado, el Pastor dijo: ¿Quiénes quieren recibir a Cristo en su corazón?, Carlos levantó junto a su pareja la mano, anhelando la sanidad de ella.
Carlos llevó a su conyugue hacia el altar. Sin embargo, él no se explica cómo quedó de rodillas. “Cuando reaccioné estaba pidiéndole misericordia al Señor, quería un cambio real en mi vida. Y Dios lo hizo”, cuenta el pastor entre lagrimas.
Al llegar a su casa, hizo su primera vigilia donde toda la noche agradeció a Dios y empíricamente aprendió a orar. “Desde ese día mi deseo de conocer a Dios aumentó. Al asistir a la iglesia, Él fue tratando con mi vida y mi esposa mejoró milagrosamente”, cuenta el Siervo de Dios.
Ya pasaron quince años desde que el Señor sanó a su esposa e hizo la obra restauradora en su matrimonio. Actualmente, ambos le sirven a Dios en la iglesia de la Cooperativa Andahuaylas que forma parte del distrito limeño de El Agustino.

estos testimonios son para la gloria de dios y un ejemplo para el mundo entero : todo es por el amor de dios
que dios siga bendiciendo la obra del movimiento misionero y sigan a delante pido oracion por mi vida esopiritual porfavor
Dios es muy maravillosoasi como cambio la via de aquel hermano tanbien puede cambiar la suya de cosa que quisa usted noapodido Dios lo hara lo que es imposible para le hombre es posible para Dios